Muchos niños de nuestra sociedad no tienen una familia ya que, por la razón que sea, no pueden estar con su familia biológica. Por eso se integró la figura de la adopción.

Gracias a ella, los niños adoptados se integran en una familia en la cual, aunque no existan lazos biológicos entre ellos, es uno más.

Ahora bien, antes de dar este paso hay que tener claro que clase de adopción es la más adecuada para el menor.

  1. Adopción abierta: El menor adoptado sigue teniendo relación con su familia biológica.

En estos casos, los padres biológicos y los adoptivos se conocen y, habitualmente, suelen tener contacto entre sí.

  • Adopción cerrada: El menor solo tiene relación con su familia adoptiva.

Los padres biológicos y los adoptivos no se conocen ni conocen sus identidades.

Una vez que tenemos claro que tipo de adopción es la que queremos poner en marcha, habrá que mirar cuáles son los requisitos que nos pide la ley para poder hacerlo.