¿Qué es la nulidad matrimonial?

La nulidad matrimonial es la máxima ineficacia del matrimonio y se debe declarar judicialmente.

A diferencia de la separación y el divorcio, para poder decretar la nulidad es necesario que se sustente en una de las causas recogidas en el Código Civil las cuales veremos más adelante. Además, otra diferencia es que la nulidad tiene efectos retroactivos, es decir, una vez declarada es como si el matrimonio no hubiera existido.

En cuanto al procedimiento a seguir, estamos ante procedimientos que se seguirán por el cauce del juicio verbal con especialidades como la indisponibilidad del objeto del proceso. Cabe señalar que los procesos de nulidad son siempre contenciosos ya que no cabe el mutuo acuerdo.

Para saber la competencia de estos procedimientos deberemos aplicar el art.769 LEC.

Causas de la nulidad

Las causas de nulidad se pueden dividir en tres grandes bloques: por falta de consentimiento, por defecto de forma y otras causas.

En lo referente a falta de consentimiento, podemos encontrar que uno de los cónyuges no sea mayor de edad o sea un menor no emancipado, que uno de los cónyuges no tenga capacidad para poder otorgar el consentimiento matrimonial, se hayan ocultado elementos que de conocerse habrían suspendido el matrimonio y que el consentimiento sea simulado, matrimonios de complacencia o haya miedo grave o coacción.

Por otro lado, en cuanto al defecto de forma, se refiere a que se el matrimonio se lleve a cabe sin la autoridad pertinente o sin testigos.

En este bloque, aunque hoy en día sea de cada vez menos habitual, debemos englobar que haya un defecto en el poder especial para celebrar el matrimonio o éste no se haya efectuado en el caso de los matrimonios por apoderados.

Por último, podemos encontrar otras causas como: uno de los cónyuges ya tiene un vínculo matrimonial preexistente, que se haya dado muerte dolosa a uno de los cónyuges o convivientes (en caso de uniones de hechos) y las reglas de parentesco. En este último punto, no pueden casar los parientes en línea recta, tanto consanguíneos como adoptivos, ni los parientes consanguíneos colaterales de hasta tercer grado.

Sin embargo, existen dos figuras mediante las cuales se puede salvaguardar un matrimonio nulo: la convalidación y la dispensa.

Se entiende que un matrimonio se convalida en el caso de que se haya vulnerado el requisito de la mayoría de edad o en el caso de que exista miedo grave o coacción cuando, después de haber alcanzado la mayoría de edad, desaparezca el miedo grave o coacción o se tenga conocimiento de esas características especiales el cónyuge hayan convivido durante un año.

Por otro lado, los cónyuges podrían solicitar al juez la dispensa en caso de parientes o de haber dado muerte dolosa al otro cónyuge.

Efectos

Como hemos mencionado al principio de este post, los efectos de la nulidad son retroactivos, es como si el matrimonio no se hubiera celebrado. Ahora bien, no se verán afectados los efectos ya producidos al cónyuge de buena fe ni a los hijos del matrimonio, en este caso, putativo.

Como abuelo, ¿tengo derecho a ver a mis nietos?

Lo más beneficioso para los hijos de parejas que ya no tienen relación conyugal es que los progenitores tenga una buena relación y comunicación en lo referente a sus hijos.

Ahora bien, eso no siempre es posible ya que si la separación o el divorcio ha sido problemático y no hay buena relación. es difícil que haya flexibilidad a la hora de ejercer la custodia de los hijos.

Esta mala relación puede llegar al punto de que se pongan impedimentos para que los abuelos, tíos o allegados estén con el menor.

¿Qué se puede hacer en estos casos?

El art.160.2 CC establece que los menores tiene derecho a relacionarse con sus hermanos, abuelos, parientes y allegados sin que sea posible impedirlo sin que medie una justa causa.

Por ello, los citados anteriormente podrán acudir al Juez para que éste fije las medidas que considere oportunas para favorecer las relaciones con dichos parientes.

En este punto debemos añadir que, para evitar futuras controversias, existe la posibilidad de incluir en el convenio regulador las vistas y/o las relaciones del menor con los abuelos. En este caso se deberá dar audiencia a los abuelos para que dispongan lo que consideren conveniente.