En algunas ocasiones, nos podemos encontrar con personas que tienen problemas físicos o psíquicos lo que provoca que no puedan gobernarse a sí mismas. Uno de los ejemplos que podemos encontrarnos es una persona mayor la cual, por los achaques de la edad, vemos que ya no puede valerse por sí misma.

Para proteger a estas personas, se debe designar un cuidador legal. Este cuidador será el encargado de velar por los intereses de la persona incapaz. Pero, para poder llegar a este punto, un juez debe dictaminar que la persona a la que consideramos que no puede autogobernarse es incapaz.

Las incapacidades no son definitivas, es decir, dependiendo de si la persona mejora o empeora podremos pedir una modificación de la incapacidad para poder darle al incapaz más actuaciones para que pueda hacer él mismo o menos.

Por otro lado, cuando hablamos de incapacidad también se puede relacionar con las personas que por culpa de un accidente laboral no podrán volver a desempeñar su profesión habitual o incluso no podrán volver a trabajar.

Aunque no sea una cuestión del derecho de familia sino laboral, habrá que analizar cada caso para saber en qué situación nos encontramos y que podemos pedirle a la empresa.